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La vida



Desde pequeña has estado luchando contra el patriarcado, defendiendo a tu abuela de las palizas de tu abuelo, poniéndote delante de un hombre cuando quería o insultaba a otra mujer.

Hasta incluso de mujeres cuando no llevaban razón, siempre, desde que ibas al colegio te ha tocado luchar para defender lo que se supone que está bien.

En el colegio me paso la primera cosa desagradable, había un chico que se llamaba Gabriel, era gordito, me cogió en el recreo y me empotró contra una pared, me bajo los pantalones y me intento agredir y sonó la campana (salvada por la campana real), subí a decírselo al director que se llamaba Maximiliano y le conté mi preocupación porque no veía lógica esa actitud y su respuesta fue “sois niños”, me calle obviamente y nunca volví a sacar el tema, pensando que con el tiempo se olvidaría, Aquí estoy 17 años después. A día de hoy mi madre no lo sabe, ni casi nadie, una pareja que tuve y poco más. Saber que nadie sabe mi identidad realmente, me da libertad.

Dicen que las cosas malas, cuando las externalizas termina por dejar de doler.

Empiezas a ir al instituto y defiendes a todo aquel que su mayor problema es no tener dinero para el botellón el fin de semana, te sientes deshubicada porque odias a la gente que empieza tan pronto a destrozarse la vida, y tú, decides apuntarte a un gimnasio para pasar las menos horas posibles en tu casa. Porque estás sola, luchando con una familia que defiende que un hombre pegue a una mujer porque lo tienen normalizado. Y entonces, ese mismo día, te dan la noticia de que en dos meses empiezas a competir.
Tu familia obviamente no te apoya, e incluso tu tío te dice; ¿cómo vas a competir? Que ya eres mayor y estás gorda, y yo pensé: ¿con 16 años eres mayor y estás gorda? Ese comentario te hace bajar 10kg y te quedas en 41.

Empiezas a entrenar de dos días, a cinco a la semana y luego seis, encuentras; apoyo, compresión, una familia.  Empiezas a competir y tú entrenador empieza a tener actitudes cariñosas y raras contigo. Te empieza a acosar, (te cuesta verlo, pero entiendes que un padre a una niña de tu edad, o que una de sus hijas era mayor que yo, no las enviaría a ellas vídeos porno) ¿cómo una persona adulta con su familia me puede estar diciendo estas cosas? ¿Porque me engaña y me dice que no hay duchas cerradas en un polideportivo para que me duche delante de él?  A todo esto, te das cuenta al cabo de los años porque eres inocente y nadie te está enseñando nada, y no esperas que la sociedad sea así, pero toca ser fuertes y volver a callar.

Le terminan echando del gimnasio por alcohólico, pero antes de eso aguantas tres años porque no quieres dejar ese hogar que ya habías creado, era mí equipo.

Llega y te echas novio la primera vez, (novio formal, en el cole hemos tenido muchos novios de pequeños) . Y te empieza a conquistar porque nadie a tenido esos detalles contigo, detalles cada vez que te veía, y como nunca has tenido eso te empiezas a ilusionar. Y estás con el dos años, era celoso, posesivo, amenazador  y  lo dejas porque se empieza a poner violento contigo, la historia de tu abuela se repite.
Quieres parar eso, y te enteras de que traficaba con droga a parte de consumirla, cuando van a su casa a pegarle una paliza.

Pero tienes que continuar, el mayor ejemplo es mi abuela y si ella no ha tirado nunca la toalla yo tampoco lo haré. Se quedó en una anécdota que contar.

Y es ahí donde empiezas a aprender que la vida hay que lucharla, que es difícil y que cada persona lucha su propia batalla interior.

Casi siempre me muestro feliz y alegre, soy de encerrarme en mi habitación para que los demás no me vean, pero a veces también caigo y no consigo levantarme. Antes, era de contarle todos mis problemas a todo el mundo, hasta que esas armas me destruyeron y una persona de mi familia, me hacía daño usando las cosas que yo había contado. Me pareció muy cruel y me encerré, desde entonces, me cuesta mucho mostrar mis sentimientos “malos”, se que llorar no es malo, pero quiero pensar que me hice fuerte. Aunque, hacerme fuerte me haga daño, quizá sería mejor soltarlo todo en el momento que te saliera. No sé. Me ha quedado claro que la vida es cuestión de actitud, lo que te pasa o te destruye o te transforma y yo tenía claro que no me iba a destrozar nada. 

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